OVNIS, OPARS, ARQUEOLOGIA Y LEYENDAS URBANAS

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Los misteriosos crímenes sin resolver de la granja Hinterkaifeck.

Si bien parece que el caso de Jack el Destripador atrae el centro de atención de los crímenes sin resolver, aún hay algunos misteriosos asesinatos que han resistido la prueba del tiempo, y en los últimos años han ganado una reputación por su rareza tanto como por su sangre derramada. Uno de esos misterios viene de los majestuosos bosques alpinos del estado alemán de Baviera. El paisaje de montañas y naturaleza idílica, hace que parezca un lugar inusual para el asesinato violento, sin embargo, en 1922 una granja tranquila con el nombre de Hinterkaifeck fue el escenario de uno de los asesinatos más brutales, misteriosos y desconcertantes de la historia alemana.
Hinterkaifeck era una finca ubicada en el bosque Groebern, entre las ciudades bávaras de Ingolstadt y Schrobenhausen, a una hora en coche de Múnich. La finca fue ocupada por una familia llamada los Gruebers, la familia se componia de el patriarca Andreas, su esposa Cazilia, su hija, una mujer ya viuda llamada Viktoria, y sus dos nietos Cäzilia (7años) y Josef (2años). Vivían en un relativo aislamiento, su granja se encontraba aislada en un bosque a 1 km de la ciudad principal de Kaifeck.
A pesar del aislamiento de su granja, la familia era bastante bien conocida en la zona, aunque no por las mejores razones. Andreas Grueber era conocido como un solitario hostil que golpeaba a su esposa de forma regular y no era muy querido por la gente de la ciudad. También se rumoreaba que el nieto más joven, el pequeño de 2 años Josef, fue el resultado de una relación incestuosa entre Adreas y su hija Viktoria. Andreas se decía que estaba tan obsesionado y enamorado de Viktoria que él había prohibido activamente que se casase de nuevo y la mantuvo bajo su estricto control. Además de maltratar a su esposa, Andreas también era conocido por ser brutalmente abusivo con sus propios hijos, de los cuales Viktoria era la única superviviente. En general, la familia era hosca y huraña. El único miembro de la familia que tuvo una relativamente buena reputación en la ciudad era Viktoria, que tenía una muy hermosa voz y cantaba en el coro de la iglesia.
El misterio de la granja comenzó cuando la criada de repente renunció a su trabajo y se fue de inmediato. Cuando se le preguntó porqué se había ido tan precipitadamente, María explicó que había estado oyendo voces extrañas y otros ruidos en los alrededores de la casa, así como el sonido de pasos desencarnados que emanan desde el ático. La criada asolada de terror se había convencido de que la casa estaba embrujada y no deseaba permanecer allí ni un momento más. Ella estaba muy pálida y demacrada cuando se fue. Después de su partida, los Gruebers atribuyeron a la pobre mujer de sufrir algún trastorno mental.
Seis meses más tarde, las cosas se pusieron más extrañas, cuando a mediados del mes de marzo de 1922, Andreas estaba inspeccionando su propiedad después de una tormenta de nieve y descubrió unas huellas extrañas en la nieve que salían del bosque circundante y se dirigían hasta la casa. Extrañamente, no había huellas de regreso de nuevo al bosque. Andreas buscó alrededor de la propiedad, en busca de cualquier señal de las pisadas misteriosas, pero no había ninguna. Alarmado que un intruso potencialmente peligroso podría estar escondido en su casa, Andreas realizó una búsqueda exhaustiva en la casa, e incluso el granero y cuarto de herramientas, pero no encontró más huellas y no había señales de un intruso.
Esa misma noche, Andreas fue despertado por ruidos extraños e inexplicables procedentes del ático. Recordando lo que la criada había dicho sobre fantasmas y los ruidos de la buhardilla, miró allí también, pero no encontró a nadie escondido allí. Convencido de que no había nadie y aún así un poco nervioso, Andreas se fue a la cama sólo para despertar a la mañana siguiente y encontrar un periódico en su porche que nadie en la familia reconocía. No mucho tiempo después de eso, el 30 de marzo de 1922, un juego de llaves de la casa misteriosamente desapareció y no se pudo encontrar en ningún lugar. En su búsqueda de las llaves, Andreas se encontró con el descubrimiento inquietante de arañazos en la cerradura del cuarto de herramientas, como si alguien hubiera tratado de abrirla.
El 31 de mayo de 1922, en medio de todo esto sucesos extraños, y un día después del descubrimiento de de los arañazos en la cerradura y la desaparición de las llaves, una nueva criada con el nombre de María Baumgartner llegó a la casa para reemplazar a la que había huido en estado de pánico seis meses antes. El primer día de María en el trabajo resultaría ser su último día, y también sería el último día en que alguien viera a los Gruebers vivos.
El 4 de abril de 1922, las gentes de la ciudad comenzaron a preocuparse por los Gruebers. Nadie los había en días y el nieto mayor, Cäzilia, no se había presentado a la escuela. Además, ninguno de ellos había ido a la iglesia y el correo de los Grubers se había estado acumulando en la oficina de correos. Viktoria, en particular, nunca había faltado a la iglesia debido a su alta posición como miembro del coro. Algunos de los habitantes del pueblo decidieron ir a su propiedad y comprobar que era lo que estaba pasando. Al llegar a la granja, las llamadas del grupo de búsqueda no fueron respondidas. Un vistazo preliminar de la parte exterior de la finca no dio ninguna señal de la familia, y todo el lugar tenía una atmósfera extrañamente tranquila.
Decidieron inspeccionar el interior del granero, y al abrir la puerta se encontraron con un espectáculo macabro. Allí en un charco de sangre estaban los cuerpos de Andreas, su esposa, su hija Viktoria, y la nieta mayor, Cäzilia. Curiosamente, sus cuerpos habían sido apilados cuidadosamente uno encima del otro y cubiertos de heno. El equipo de búsqueda horrorizado procedió a buscar frenéticamente a los otros miembros de la familia y los encontró dentro de la casa. El nieto más joven, Josef fue encontrado muerto en su cuna en la habitación de su madre, y la criada, María, también fue encontrada muerta en su habitación en la cama. Ambos también habían sangrado profusamente y yacían sobre charcos de sangre coagulada. En total, seis personas, los cinco miembros de la familia Gruber más una doncella habían sido brutalmente asesinados a sangre fría.
La gente del pueblo inmediatamente llamó a la policía, y en cuestión de horas los investigadores del Departamento de Policía de Munich había llegado a la escena. Las autopsias preliminares realizadas en los cuerpos mostraron que todas las víctimas habían sido asesinadas con golpes en la cabeza causados por una piqueta. El cuerpo de Viktoria también mostró señales de estrangulamiento, pero no se cree que fuese la causa de la muerte. El autor, se supuso, que estaba muy familiarizado con el uso del pico, ya que todas las heridas habían sido precisas, un sólo un golpe decisivo en la cabeza en cada cadáver. Todas las víctimas, excepto una, se cree que murieron al instante, todas excepto Cäzilia, que mostró evidencias de haber sobrevivido varias horas después de haber sido gravemente herida, mechones de su pelo habían sido arrancadas de la cabeza por razones desconocidas. La mayoría de las víctimas estaban vestidos con ropa de cama, excepto Viktoria y Cäzilia, que estaban vestidos con ropa de civil. Esto, más el hecho de que María y Joséf habían muerto en la cama, sugirió que los asesinatos habían ocurrido en la noche, antes de la hora de dormir.
Una investigación de la escena del crimen llevó a la policía a la conclusión de que alguien había atraído a Andreas Gruber, su esposa, y su hija Viktoria al granero de uno en uno para despacharlos con la piqueta, después de lo cual el asesino había entrado en la casa para terminar con Josef y la criada mientras yacían en sus camas. Se creía que Viktoria y Cäzilia probablemente habían sido las primeras en ser atacadas, ya que no se habían vestido para ir a dormir, cuando habían ido a investigar lo que les había atraído al granero. Un detalle que la policía observó fue que todos los cadáveres habían sido tratados de alguna manera. Los cuerpos apilados en el granero se habían cubierto de heno, el cuerpo de la sirvienta había sido cubierto con sábanas, y el cuerpo de Josef había sido cubierto con una de las faldas de su madre.
Si hasta ahora, el análisis de los cuerpos era temible, se presentaron algunos hallazgos muy inusuales. La fecha de la muerte se determinó que fue el Viernes, 31 de marzo 1922, pero después de interrogar a los vecinos de la finca, esto resultó ser bastante extraño. Los testigos declararon que habían visto humo saliendo de la chimenea de la granja durante todo el fin de semana, lo que sugiere que alguien había estado en la casa. La casa también tenía evidencia de que alguien había comido recientemente comidas allí, y una de las camas parecía haber sido usada poco antes de que se hubiesen descubierto los cuerpos. Además, se encontró que todo el ganado y animales estaban bien alimentados y habían comido recientemente, lo que fue un hallazgo raro ya que todos los que normalmente cuidaban de ellos habían muerto desde hacia casi una semana. De hecho, ninguno de los animales en la granja había sido dañado de ninguna manera. El perro, que fue encontrado ladrando en el granero, había sido pacientemente atado por el que había matado a la familia y fue golpeado pero por lo demás estaba sano. Esta información había dejado bastante perplejo a los investigadores, ya que implicaba que quien había matado a la familia, se quedó haciendo vida en la casa durante varios días y alimentando al ganado antes de huir de la escena. ¿Por qué alguien haría eso? Nadie lo sabía.
La policía desconcertada andaba buscando un motivo, pero se encontró con más misterios. En un principio se creía que el motivo debía haber sido el robo puro y simple. Después de todo, los Grubers eran una familia muy rica y no era raro encontrar vagabundos y ladrones en la zona, sin embargo, aunque algo de dinero faltase, una importante cantidad de monedas de oro y joyas de valor no habían sido robadas. Seguramente un ladrón que hubiese pasado días en la granja después de los asesinatos habría descubierto estos objetos de valor. Curiosamente, se encontró que Viktoria había vaciado su cuenta bancaria unas semanas antes y dio una donación de 700 Goldmark a su iglesia, pero el resto del dinero estaba en paradero desconocido. No se sabe si esto tenía alguna conexión con los asesinatos, por lo que se mantuvo meramente como un detalle extraño.
Después, la policía comenzó a sospechar que los asesinatos habían sido un crimen pasional. Las sospechas recayeron sobre un hombre con el nombre de Lorenz Schlittenbauer que había sido un pretendiente de Viktoria. Viktoria siempre había afirmado que Josef era hijo de Schlittenbauer, aunque todo el mundo en el pueblo pensaba que Josef había sido el resultado de una relación incestuosa entre Andreas Gruber y Viktoria, se creía que Schlittenbauer podría haber arremetido en un arrebato de celos. También podría haber sido para escapar de los pagos de la pensión alimenticia, ya que más tarde se supo que Viktoria había estado a punto de demandar a Schlittenbauer por este derecho antes de los asesinatos. Schlittenbauer se había vuelto a casar y tuvo otro niño en ese momento, pero murió por desgracia en una edad temprana, y tener que pagar una pensión alimenticia para un niño que ni siquiera podía estar seguro que fuese suyo, cuando su propio hijo había muerto, podría haber sido un desencadenante de violencia.
Otros pequeños detalles extraños también parecían apuntar a la participación de Schlittenbauer. En primer lugar, el fue uno de los miembros del primer grupo de búsqueda, que habían ido a la finca para buscar a los Gruebers. Mientras estuvo allí, se informó de que el perro atado en el establo había tomado una aversión particular hacia Schlittenbauer, y le había ladrado profusamente todo el tiempo que había estado allí. Además, un testigo dijo más tarde que Schlittenbauer había parecido imperturbable por la visión de los cuerpos ensangrentados, y pudo mover los cuerpos en el granero sin mostrar ninguna señal de disgusto. Cuando se le preguto por qué él estaba moviendo los cadáveres antes de que llegara la policía, dijo que estaba buscando a su hijo. Más allá de una calma increíble ante esas muertes y la violencia, Schlittenbauer también demostró un conocimiento de la granja, y fue capaz de moverse alrededor de la propiedad sin esfuerzo, como si hubiera pasado mucho tiempo allí. Todo esto sin duda llamó la atención, y Schlittenbauer fue interrogado extensamente por la policía, pero al final simplemente no tenían suficientes evidencias concretas que lo relacionasen con el crimen y nunca fue detenido por ello. De hecho, hasta la fecha nadie ha sido detenido por ello.
Independientemente de quién realmente cometiese los asesinatos, hay muchas otras características inexplicables del caso. ¿Por qué el autor se escondería en la granja durante tanto tiempo antes de hacer su movimiento? Seguramente las huellas y ruidos en el ático deben haber sido las del asesino, pero estos eventos sucedieron mucho antes de que los asesinatos tuviesen lugar. Si la sirvienta original, que renunció por miedo, hubiese escuchado al asesino, entonces eso significaría que el culpable habría estado escondido en la propiedad por un total de 6 meses. Además, ¿por qué se quedaría el asesino casi una semana después de los asesinatos, e incluso alimentó el ganado?¿Qué propósito perseguia? Nadie lo sabe.
Los cadáveres de las seis víctimas fueron finalmente enterrados en un cementerio en Waidhofen, sin la cabeza ya que las habían enviado a Munich para un análisis y nunca habían sido devueltas. Los cráneos se cree que se han perdido en algún momento durante el caos de la Segunda Guerra Mundial y nadie está realmente seguro de lo que pasó con ellas, lo cual es un misterio en sí mismo. Los seis cuerpos decapitados están enterrados junto a un monumento.
La investigación de los asesinatos Hinterkaifeck en última instancia, continuaron por años, con más de 100 sospechosos interrogados, sin que la policía estuviese más cerca de resolver el misterio, y el caso se ha convertido en uno de los misterios sin resolver más perdurables de Alemania. A día de hoy, ni un solo sospechoso nunca ha sido detenido por los crímenes. La policía se puso tan desesperada que incluso contrataron clarividentes para manejar los cráneos de las víctimas de asesinato, sin ningún efecto. Con los años, los misteriosos asesinatos se han convertido en un terreno fértil para los detectives aficionados para debatir y recoger además el caso en su búsqueda de respuestas, al igual que los debates similares sobre el caso de Jack el Destripador. Muchas teorías cerca de lo paranormal se han propuesto para tratar de obtener un luz sobre el misterio.
Una idea era que el ex marido de Viktoria, Karl Gabriel, llevó a cabo los asesinatos. Aunque Gabriel supuestamente había muerto en las trincheras de la Primera Guerra Mundial su cuerpo en realidad nunca había sido encontrado y nunca había recibido un entierro apropiado, por lo que se especula que pudo haber regresado a por su esposa. Al enterarse de la relación incestuosa de Viktoria con su padre y de su relación con Schlittenbauer, podría haber acabado en un crimen pasional. Esta teoría fue alimentada por los informes de dos personas que afirmaban haber conocido a un soldado ruso después de la Segunda Guerra Mundial que había afirmado ser el "Hinterkaifeck Killer." Se ha especulado que él originalmente fingió su muerte para ser libre de su esposa, pero que había cambiado de opinión y volvió sólo para encontrarse con que su mujer tenia otra relación.
Otros han señalado los elementos aparentemente paranormales del caso, tales como los fantasmas reportados por la criada original en la granja, así como los extraños ruidos escuchados por el propio Gruber, el periódico misterioso, y las huellas inexplicables en la nieve. A la luz de estos datos, hay quienes piensan que el culpable no era un hombre en absoluto, sino más bien una especie de fuerza sobrenatural vengativa que había puesto sus miras en la familia.
Es un caso desconcertante que plantea tantos interrogantes y misterios inexplicables, y hasta la fecha no esta más cerca de ser resuelto de lo que era en 1922. Por su parte, el Departamento de Policía de Munich en ocasiones ha reabierto el caso. Así lo hizo en 1996 y de nuevo en 2007, pero en ambas ocasiones se encontró con nada más que callejones sin salida. La policía ha dicho que es probable que el caso nunca sea resuelto, ya que han pasado tantos años, las evidencias son escasas o se ha perdido en los últimos años, los testigos y sospechosos han muerto, y debido a las técnicas de investigación de aquellos días que eran bastante primitiva, resultando en registros incompletos y pruebas mal catalogadas. Eso no impide que los aficionados traten, debatan y discutan sobre los asesinatos, y es probable que continúe durante muchos años.
En Alemania, el caso de los asesinatos Hinterkaifeck ha convertido en una leyenda, y es el tema de varios libros y películas. La granja en sí es cosa del pasado, al haber sido demolida en 1923 por los pobladores descontentos con tener semejante monumento a la muerte y el horror aún en pie en los alrededores. Todo lo que está allí ahora es un monumento, los recuerdos y los fantasmas de aquellos sucesos que impregnaron a los silenciosos árboles. Parece ser que es una posibilidad muy real de que esos árboles seguirán siendo los únicos en saber lo que realmente ocurrió allí.
FUENTE:
http://mysteriousuniverse.org/2014/09/the-mysterious-unsolved-murders-of-hinterkaifeck-farm/




jueves, 30 de octubre de 2014

Halloween - Los disfraces y los Muertos

Hoy en día, es, más allá de cualquier sombra de duda, la noche más espeluznante y más atmosféricamente escalofriante del año, es Halloween. Es la única noche del año en que los niños, en todo el mundo, se visten como fantasmas, esqueletos, brujas y zombis, y llaman a las puertas de sus vecinos en busca de cantidades abundantes de caramelos. Y se hace todo con diversión y el humor.
En siglos pasados, sin embargo, Halloween distaba mucho de ser una noche en la que al salir a la calle se pasara un buen rato. De hecho, era todo lo contrario. Mucho antes de que existiera Halloween, tal como la conocemos hoy en día, no había víspera de Todos los Santos. No fue un tiempo para las risas y las bromas ligado con lo sobrenatural. En cuanto a los dulces, no había nadie a la vista, nadie en absoluto a quien pedírselos.
All Hallows 'Eve era la terminología empleada por primera vez en la primera parte del siglo 16. Su asociación directa con el Día de Todos los Santos (que se celebra el 1 de noviembre, el día después de Halloween) ha dado lugar a una suposición comprensible de que Halloween tiene sus raíces en el cristianismo y sus enseñanzas.
Es un supuesto que está mal, sin embargo. El cristianismo sin duda ayudó a modelar Halloween y que sea lo que es hoy en día. La realidad, sin embargo, es que los orígenes de la fecha del evento se remontan a tiempos muy anteriores. Eran tiempos en que el paganismo estaba en lo mas alto.
festival de Samhain
Si bien algunos aspectos de los primeros años de la de Halloween se pierden en la niebla inevitable del tiempo, hay muy pocas dudas de que el festival gaélico de Samhain jugó un papel importante en su desarrollo. Ya al menos el siglo 10, Samhain era celebrado por la gente de Gales, Irlanda, Escocia y Bretaña.
A partir del 31 de octubre y durante veinte y cuatro horas, Samhain marcó el comienzo de los meses más oscuros que se avecinaban, el invierno helado. Samhain también era percibida como la única noche del año en que las almas de los muertos volvian a vagar por la tierra.
El concepto de los muertos levantándose de la tumba en Samhain era un tanto diferente a la retratada en la película de zombies clasicas. Para los gaélicos, Samhain era en realidad un momento para invitar a las almas de los muertos a unirse a ellos en un banquete abundante. Esto se hacia tanto por miedo como por el deseo de ver a sus seres queridos fallecidos de nuevo. Por supuesto, en forma de espíritu, había poco o nada en absoluto, que los que los muertos pudieran literalmente comer.
El invitar, por lo tanto, era más bien un símbolo de bienvenida que cualquier otra cosa. Sin embargo, hay otro asunto que mencionar. Mientras que en el Samhain se invitaba a los espíritus amistosos, las enseñanzas gaélicas y el folclore dejaban muy claro que algunas de esas almas de los muertos eran lo que podríamos llamar poco amistosas por naturaleza.
Para asegurarse de que una persona no fuera reconocida por las almas malignas, muchas personas se solian disfrazar el 31 de octubre para camuflarse, se usaba preferiblemente disfraces de demonios, fantasmas y criaturas extrañas para pasar desapercibidas entre tanta alma maligna.
El ponerse un disfraz de muerto viviente para pasar desapercibido entre ellos, al menos, por un tiempo, es algo que se utilizó en varias ocasiones en la serie The Walking Dead, y en las peliculas Shaun of the Dead y World War Z.
En The Walking Dead, Rick Grimes y su grupo de sobrevivientes se manchan la ropa de la sangre de los muertos para enmascarar su olor humano. En Shaun of the Dead, el asunto se llevo estrictamente por el lado de la risa: Shaun y su grupo de sobrevivientes se emborrachan y salen a la calle, con la esperanza de que no serán reconocido por los muertos. Sus esperanzas se desvanecieron enseguida; ya que fueron reconocidos por los astutos zombies en cuestión de segundos.
Y, en World War Z, la embestida zombie finalmente se contuvo cuando se crea un cóctel viral que cuando es consumido camufla eficazmente la salud de las personas y no son atacadas por los muertos.
Por lo tanto, como vemos hay similitudes extrañas cuando se trata de Halloween, las antiguas creencias de Samhain y en el argumento del mundo de los zombis de hoy.

FUENTE:

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El misterioso Perro infernal de la Primera Guerra Mundial

La guerra trae consigo el horror. Los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial no fueron la excepción y las trincheras aquí fueron también picadoras de carne, tragándose innumerables almas en una orgía de sangre y muerte. Sin embargo, la amenaza siempre presente de la muerte por el enemigo no fue el único horror que se sufrió dentro de las laberínticas trincheras de la guerra. De la niebla de sangre, la brutalidad y la violencia de las trincheras de la Primera Guerra mundial viene la extraña historia de una criatura misteriosa y mortal que se decía vagaba en la peligrosa tierra de nadie durante los intensos combates de la Batalla de Mons. 
La batalla de Mons fue llamada así por el pequeño pueblo belga de Mons, que iba a convertirse en el escenario de la lucha feroz entre las fuerzas británicas y alemanas. En 1914, las tropas alemanas ocuparon Mons y los británicos, en lo que fue su primera incursión en la Primera Guerra Mundial, marcharon valientemente para tratar de liberarlo. Los británicos fueron superados en número y rápidamente sufrió grandes cantidades de víctimas mortales por la embestida alemana. La batalla degeneró en una guerra de trincheras y continuaron la lucha, donde las dos partes asolaba al otro con fuego de artillería, baterías de ametralladoras, y constante, tiro tedioso, así como el bárbaro combate cuerpo a cuerpo en el barro empapado en sangre de las trincheras.
guerra de trincheras 1ª guerra mundial
El terreno de tierra entre las trincheras enemigas era lo que se conoce como la tierra de nadie. Este término se utilizó sobre todo en la Primera Guerra Mundial y se refiere a la zona en disputa que se encuentra entre las trincheras de las dos partes enemigas, una zona peligrosa a la que temen pasar a abiertamente por el miedo y la incertidumbre sobre lo que sucederá si lo hacen. Las tierras de nadie fueron fuertemente defendidas y fortificadas en ambos lados y cualquier movimiento en ellas sufría el resultado de una lluvia de armas de fuego, lo que garantizaba que estas zonas se convertían en tierras estériles, donde nadie se atrevía a pisar. La única vez que alguien se aventuraba en la tierra de nadie era en los esfuerzos por ganar terreno al enemigo, al retirarse, o con el propósito de recuperar a los heridos después de un ataque. Estos fueron los terrenos comparables al mismísimo infierno que a menudo se entrecruzaban con las redes enmarañadas de alambre de espino y estaba salpicado de minas terrestres rudimentarias, junto con los cuerpos destrozados de los que no tuvieron la suerte de pasar a través de ella. Michael Morpurgo describe una escena típica de la tierra de nadie en su libro War Horse, así:

"Me quedé en un amplio corredor de barro, un desperdiciado, paisaje destrozado, entre dos enormes rollos sin fin de alambre de púas que se extendían en la distancia detrás de mí y delante de mí. Me acordé de que había estado en ese lugar una vez antes, aquel día en que me había enviado a través de ella con Topthorn a mi lado. Esto es lo que los soldados llaman "tierra de nadie."

Tierra de nadie
Era en la tierra de nadie de la batalla de Mons que dio lugar a la historia de una bestia misteriosa que acechaba cerca de los bordes de alambre de púas y no dudó en sacrificar a soldados británicos y alemanes por igual; un enorme perro que llegó a ser conocido como el El sabueso de Mons.
La historia de El sabueso de Mons fue contado originalmente al público en 1919 por un veterano de guerra del Canadá con el nombre de FJ Newhouse, quien trajo esta historia espantosa del campo de batalla. El artículo fue publicado originalmente en la edición 1919 de la Ada Evening News de Oklahoma, pero pronto fue recogido por otras publicaciones de la época. Según el relato, el incidente comenzó cuando un Capitan y cuatro hombres de los Fusileros de Londres desafiaron los peligros de la tierra de nadie, con el fin de llevar a cabo una patrulla en la zona. La patrulla nunca regresó. Esto no era raro en sí mismo, hay que recordar que esta fue una sangrienta batalla durante la Primera Guerra Mundial, pero cuando se encontraron los cuerpos de los hombres varios días más tarde, se descubrió que algo les había desgarrado la garganta y dejó marcas de dientes en la cadáveres. Una noche, unos días después de esto, se informó de que los soldados de ambas partes escucharon un aullido monstruoso que emanaba de la oscuridad de la tierra de nadie. El chillido espeluznante fue supuestamente tan terrible que algunos soldados que habían desafiado días de batalla tras día considerado retirarse de inmediato.
Durante los días siguientes más patrullas partían a la tierra de nadie, sólo para ser encontrado más tarde en un estado de mutilación similar, gargantas devastadas por alguna enorme bestia. Los gritos de angustia ocasionales de terror de los soldados alemanes parecían indicar que estaban sufriendo ataques similares. Los rugidos nocturnos misteriosos también aumentaron en frecuencia y fue en ese momento que algunos de los soldados de guardia a lo largo de los bordes de tierra de nadie, dijeron haber visto un enorme perro, de color gris merodeando en las sombras del abismo desgarrado por la guerra entre los dos enemigos. Durante dos años, el perro merodeaba el campo de batalla de Mons, ganando una creciente lista de víctimas e infundiendo terror en las tropas. Entonces, tan repentinamente como había aparecido, el perro, se fue y los ataques cesaron.
Por rara que la historia sea, aun se pondría más extraña. Newhouse también afirmó que no sólo era El sabueso de Mons muy real, si no que era el resultado de retorcidos experimentos militares alemanes tratando de fabricar armas biológicas. Según Newhouse, un científico alemán con el nombre de Dr. Gottlieb Hochmuller había llevado a cabo un experimento terrible con el objetivo de insertar la mente de un loco desquiciado en un perro. Newhouse dijo en un artículo de agosto de 1919 edición de la Oklahoman:

  “La muerte del Dr. Gottlieb Hochmuller en los recientes disturbios en Berlín ha sacado a la luz los hechos relativos a la aplicación perversa de la habilidad de este científico alemán que ha asombrado a Europa. El perro de Mons no fue un accidente, un fantasma, o una alucinación, era el resultado deliberado de uno de los experimentos científicos más extraños y repugnantes que el mundo jamás se ha conocido”.

Segun Newhouse, Hochmuller había buscado en manicomios un sujeto adecuado que se hubiese vuelto loco de odio a Inglaterra. El informe sostiene que al encontrar el candidato perfecto, el médico alemán obtuvo entonces su cerebro y quirúrgicamente lo implantó en el cuerpo de un gran perro lobo siberiano. La bestia gigante con el cerebro de un loco fue entrenado y luego llevado al campo de batalla para ser liberado en la tierra de nadie para hacer su trabajo. Newhouse afirmó que el perro había sido alterado para ser más grande que antes, que su capacidad para el odio había sido mejorada químicamente, o que su piel se modifico para ser impermeable a las balas. Newhouse dijo que se habían encontrado documentos tras la muerte del Dr. Hochmuller que expone exhaustivamente todo el experimento, así como los deseos del médico para dar rienda suelta a la bestia entre las tropas aliadas, y estaba totalmente probado que los experimentos eran reales. No se explica si el médico sabia que el perro maníaco se volvería contra su propio bando o por qué el perro de repente desapareció. 

Toda la historia sin duda es muy fantástica, y hay muchas dudas sobre todo el incidente. Es difícil de creer que Alemania o cualquier otra persona hubieran tenido la tecnología para implantar con éxito un cerebro humano en un perro. Esta es una hazaña imposible para nosotros incluso con nuestra tecnología médica ahora y mucho menos en el año 1900. Además, parece que hay no hay registros disponibles para demostrar que el Dr. Hochmuler jamás existiera. Incluso es muy posible que Newhouse se inventase completamente toda la historia espeluznante de la nada, de su imaginación traumatizada por la guerra, quizás en un esfuerzo para difundir propaganda contra Alemania.
Así que, ¿Hubo realmente algún perro del infierno mejorado quirúrgicamente o incluso genéticamente acechando la tierra de nadie? ¿Fue pura fantasía? Si hay algo de verdad en ello, tal vez lo más probable seria que perros salvajes o asilvestrados se habían congregado allí para alimentarse de los muertos caídos en la batalla, en la que sus actividades espantosas serían vistas con miedo, los soldados cansados lo interpretarían como sabuesos sobrenaturales del infierno. Esta teoría también explicaría el aullido fantasmal que se escuchaba desde las lineas.
Tal vez la historia se deriva de una combinación de lo racional y la imaginación. La guerra es un alboroto de ruido, confusión y el terror marcado por la muerte. Es una pesadilla. Tal vez no sea de extrañar que los sobrevivientes desaliñados de estos horrores en ocasiones contasen historias de carnicerías causada no sólo por sus enemigos humanos, sino por el mundo de las pesadillas también. Quizás el sabueso de Mons fue una entidad; una aparición amenazante rondando por esa tierra crepuscular entre la realidad y el mundo de las pesadillas que se encuentra incrustado en lo mas profundo de la psique humana. Es muy posible que nunca se sepa a ciencia cierta.

FUENTE:

viernes, 8 de agosto de 2014

Los zombis reales y misteriosos de Haití

Zombies de ficción sedientos de sangre se han convertido en algo muy popular en los últimos tiempos, están en todas partes, desde libros, programas de televisión, al cine, deleitando y asustando a muchos aficionados al terror. Sin embargo, muchas personas pueden no darse cuenta de que en algunas culturas, los zombis son considerados como algo muy real. Sin embargo, ¿cuánto hay de verdad detrás de estas tradiciones de zombis? ¿Existen realmente zombis reales en algún lugar y en los rincones oscuros de este mundo?.
Para encontrar respuestas a esta pregunta, tal vez un buen lugar para buscar es la nación de la isla de Haití, que se encuentra en el Mar Caribe en el medio de la isla de La Española, y que tiene una larga tradición de zombis. Los zombis de Haití se decía que eran los cadáveres de personas que fueron reanimadas a través de la magia negra por sacerdotes o chamanes vudú poderosos, conocidos como bokor, para diversos fines, pero con mayor frecuencia para el trabajo manual. Se dice que los zombis eran empleados habitualmente para hacer el trabajo esclavo en las granjas y plantaciones de caña de azúcar.
La religión vudú, se dice que es practicada o se cree en un 80 a 90 por ciento por los haitianos, se dice que hay dos maneras en que una persona podría morir, ya sea por medios naturales, como enfermedad, o por medios no naturales, como el asesinato. Los que murieron de muerte no natural se dice que tienen el alma particularmente vulnerable a la brujería de los brujos vudú, quien atrapan las almas en botellas o recipientes de barro llamados astral zombi y los utilizan para controlar el cuerpo no-muerto, que se conoce como el zombi cadaver. El bokor podría utilizar estos cadáveres reanimados para cumplir sus órdenes, ya sea con fines de beneficencia o para cosas más infames como trabajar con un esclavo esclavo, atacar a los enemigos, o la realización de magia negra y maldiciones. A veces una persona se convierte en un zombi simplemente como castigo o como venganza de un bokor. En ocasiones, bokors vendían sus creaciones zombies a otros sacerdotes.
Los zombis pueden también supuestamente hacerse de personas vivas, si el bokor es lo suficientemente fuerte como para arrebatar el alma de la víctima de su cuerpo. El proceso de convertir a una persona viva en un zombi tiene que seguir ciertos pasos. En primer lugar, el bokor colocará un hexágono en el objetivo del ritual, que hará posteriormente que la persona caiga de repente enferma y muera poco después. La familia de la víctima lo creerá muerto y lo semienterrraran en la tumba familiar, que es un método común de inhumación en Haití. El bokor robara el cuerpo de su tumba un par de días más tarde y lo reanimará a través de la magia negra.
Los que se convirtieron en zombies son descritos como demacrados y la piel con una palidez grisácea muy pegada contra sus huesos. Sus expresiones, sus movimientos y acciones se caracterizan por ser repetitivas, torpes y sin sentido. Son lentos, faltos de coordinación, y caminan arrastrando los pies inestablemente. Los zombis son capaces de hablar, pero sólo frases muy básicas, y su habla se arrastra, con una calidad nasal. También pueden escuchar y entender comandos básicos, pero su comprensión es limitada y carecen de libre albedrío, en su mayoría está considerados como autómatas sin mente. Se dice que presentan mayor resistencia física, lo que es ideal para el trabajo manual duro, y que muestran poca o ninguna capacidad de respuesta a los estímulos físicos, que parecen ser impermeables al dolor o cansancio. Se dice que la víctima permanece en una especie de trance onírico, con poca o ninguna conciencia de su condición. A diferencia de los que actúan violentamente, zombies sedientos de sangre de las películas de terror occidentales, los zombis reales de Haití son sumisos y no son agresivos y no atacan a las personas a no sea que se lo ordene su amos.
Los que se convirtieron en tales abominaciones son considerados mayormente en servidores para siempre de sus amos, pero lo que no se dice es que hay maneras de romper el control de un bokor sobre ellos. Se dice que si el bluque astral zombie que mantiene el alma de la víctima de alguna manera se rompe, si el bokor muere, entonces va a recuperar algo algo de conciencia y es libre para reunirse con sus familiares. También se dice que la alimentación de sal a veces puede revertir los efectos de la maldición, sobre todo si el mismo bokor es el que lo haga. Además, si los zombis ven el océano se dice que puede romperse el control del bokor sobre ellos, y un zombi tambien puede liberarse a través de la intervención divina. Los Zombies liberados, tienen su estado mental reducido. La única forma conocida de revertir plenamente a una persona a la salud y el vigor que habían disfrutado antes de su "muerte" se dice que es por la misericordia y la intervención divina de un dios vudú llamado Le Grand Maitre.
Lejos de las representaciones occidentales de zombies como monstruos malvados y destructivos, los zombis de Haití fueron tradicionalmente vistos como víctimas y no como villanos. Los Haitianos históricamente no tienen miedo a los zombies mismos, si no en convertirse en uno de ellos en contra de su voluntad. Este miedo a ser convertido en un autómata no-muertos sin sentido a la muerte con el fin de la esclavitud eterna era tan grande que algunos tomaron medidas preventivas, tales como la celebración de vigilias fuera de las tumbas contra los intrusos, la decapitación del cadáver, o la colocación de los encantos de protección dentro de la cámara funeraria. El siempre presente miedo a ser zombificado fue utilizado durante mucho tiempo como una herramienta de control político y social en Haití. Durante el régimen opresivo Duvalier 1957-1984, por ejemplo, se dijo que la policía secreta, crueles y brutales conocidos como Tonton Macoutes empleaban a poderosos hechiceros Bokor, y utilizaban la amenaza de zombificación para sofocar la resistencia del pueblo supersticioso.
Obra haitiana representando zombies.
El fenómeno de la zombificación primero comenzó a entrar en la conciencia del mundo occidental durante la ocupación de los EE.UU. de Haití entre los años de 1915 a 1934, cuando los soldados comenzaron a traer de vuelta a sus casas las historias de la magia negra y cadáveres mágicamente reanimados. Estos informes no fueron tomados muy en serio en ese momento, y se trataron sobre todo como leyendas urbanas exóticas y folclore espeluznante. Fue a partir de estos cuentos oscuros que los cómics de la época representaban a los zombies, sedientos de comer y beber sangre que ahora conocemos. Los Zombies capturaron la imaginación del público, y las criaturas ganaron poco a poco una reputación como iconos de terror. Sin embargo, hubo quienes tomaron nota de los informes de zombies procedentes de las aguas de Haití y se preguntaron si había alguna verdad en los cuentos.
Una de las primeras expediciones emprendidas para investigar a los zombis reales en Haití se inició en 1937 por un folclorista estadounidense y antropóloga de nombre Zora Neale Hurston. Durante los viajes de Hurston alrededor de Haití en la búsqueda de pruebas, la investigadora se encontró con una mujer con el nombre de Felicia Felix-Mentor, quien afirmó ser un zombie por los aldeanos. Los lugareños explicaron que la mujer había muerto en 1907 y luego regresó como un zombie, 20 años después. La mujer exhibió facultades mentales limitadas, no respondía, físicamente no coordinada, y en general y en gran medida con lo que se considera tradicionalmente un zombi. Hurston investigó más a fondo, reunió pruebas y rumores de que la llevaron a la conclusión de que la causa de la zombificación no era la magia negra, sino más bien tenía una base farmacológica. En otras palabras, Hurston creia que se utilizaba algún tipo de veneno o droga para inducir un estado similar a la muerte de la víctima.
Zora Neale Hurston
Tal vez la más conocida expedición a Haití en busca de zombies era la del etnobotánico, antropólogo y explorador Wade Davis, quien viajó a Haití en 1982 para investigar el curioso caso de un supuesto zombie con el nombre de Clairvius Narcisse. Según informes, Narcisse, había sido convertido en un zombi por sus propios hermanos, como castigo por negarse a vender su tierra, y se vio obligado a trabajar de esclavo junto a otros zombies en una plantación de azúcar por un bokor en 1962. Trabajó sin pensar en la plantación hasta que la muerte de su bokor lo liberó de la servidumbre, después de lo cual pasó los siguientes 16 años vagando sin rumbo por el aturdimiento perpetuo que sufrían los zombis.
El Zombie Felicia Felix
Narcisse fue ganando suficiente lucidez para regresar a su pueblo en el que fue a ver a su hermana. La hermana no lo reconoció al principio, pero estaba convencida de la identidad de Narcisse cuando compartió recuerdos de la infancia que sólo ellos conocían. Los aldeanos estaban en shock, porque en este punto Narcisse había sido dado por muerto durante 18 años. Narcisse explicó a los aldeanos desconcertados de que había muerto, enterrado, y se había levantado de la tumba para trabajar la plantación después de que un bokor le había robado el alma. El caso se hizo aún más desconcertante por el hecho de que los médicos habían examinado el cadáver de Narcisse sobre su muerte y le habían declarado oficialmente muerto. De hecho, la muerte de Narcisse fue documentada oficialmente, por lo que el caso fue visto como una manera de finalmente reunir evidencia científica de zombies.
El propio Wade Davis era un etnobotánico de Harvard y antropólogo que estaba más interesado en las creencias tradicionales de diversas tribus de las propiedades psicoactivas de ciertas plantas, así como sus efectos. Davis hizo el viaje a Haití, a petición del Dr. Nathan S. Kline, que había oído hablar del caso de Narcisse y creía que era el resultado de una droga hasta ahora desconocida y poderosa, quizás derivada de alguna planta local que podría inducir a un estado zombi. Kline queria recoger muestras de dichos fármacos y analizarlos por sus potenciales aplicaciones médicas. Se esperaba que Davis sería capaz de encontrar la fuente de la droga y traerla de vuelta a los Estados Unidos por lo que podría ser estudiada.
Davis acordó que era más probable una base farmacológica para la creación de zombies, y viajó a Haití en 1982 para comenzar su investigación. Al hablar con la gente del lugar, Davis solo escuchaba de zombies que cambiaban a través de la magia negra y la brujería por un bokor. No había ninguna mención de cualquier tipo de medicamento que se usara, y Davis, quien evitó esas explicaciones paranormales y místicas, se desanimó. Sin embargo, después de nuevas investigaciones Davis hizo la observación de que los bokors usaban rutinariamente polvos especiales hechos de una mezcla compleja de partes de plantas y animales en sus rituales. Davis se convenció de que estos brebajes tenían algún tipo de efectos farmacológicos que eran necesarios para la zombificación real de una víctima.
Clairvius Narcisse
Davis postuló que estos "polvos zombie" contenía una potente neurotoxina, tales como el derivado de los peces globo llamado tetrodotoxina. Él teorizó que el polvo tóxico resultante podría ser entregado a la victima en una variedad de formas tales como en su alimento, aplicado como una pasta a la piel, o incluso inhalado como un polvo en el aire. En dosis no letales, la tetrodotoxina produce parálisis y puede inducir un estado similar a la muerte que se caracteriza por una temperatura corporal baja, muy reducida tasa de respiración y un ritmo cardíaco muy lento y débil, casi imperceptible. En tal estado, la víctima parece a testigos como muerto y entonces sería enterrado. La víctima más tarde despertaría cuando el veneno desapareciera y entonces le administrarían un fármaco a partir de la planta Datura stramonium, comúnmente llamado Jimsons Weed, o el "pepino zombi", que tiene propiedades psicotrópicas potentes y los mantendría en un trance vulnerable al control mental. Davis especula que el dueño del zombi sería el encargado de mantener a la víctima en este estado de trance sugestionable mediante infusiones regulares del veneno. En el caso de Narcisse, Davis especula que el hombre había recuperado poco a poco sus facultades mentales y la lucidez sólo después de que la muerte del bokor impidió sus dosis regulares de veneno.
Davis recorrió el mundo subterráneo de vudú de Haití y, finalmente, recogio 8 muestras de estos polvos de varias regiones para el análisis. Cuando se analizaron químicamente los polvos, se demostró que entre otros ingredientes extraños tales como sapo seca, trozos de cráneo, y los lagartos de tierra y arañas, que de hecho contienen tetrodotoxina tal como Davis había predicho. Además, los polvos inducían estados de letargo y la inmovilidad cuando se administraban a los monos de laboratorio que posteriormente pudieron recuperarse. Davis fue ampliamente promocionado en el momento de ser el hombre que ofrecer por fin una explicación racional y científica para el misterio zombi, y más tarde escribió un libro sobre sus viajes y de investigación llamado “La serpiente y el arco iris”de la que se hizo posteriormente en una película de terror del mismo nombre que se basaba muy libremente en los acontecimientos descritos en el libro.
Antes y después de la Zombificación
En los años siguientes, la investigación de Davis fue atacada por los escépticos que cuestionaban la veracidad científica de sus afirmaciones y la validez de su metodología. Se señaló que, si bien los polvos de zombies contenían tetrodotoxina, las mediciones fueron salvajemente inconsistente y sólo había pequeñas cantidades de la toxina que eran poco probable que cause los efectos de zombificación en adultos. Además, se afirmó que este tipo de toxina habría tenido que ser medido especialmente para cada víctima en una dosis que sólo funcionaría en un determinado individuo. El exceso de toxinas y la víctima moriria, demasiado poco y no habría ningún efecto. Los escépticos dudaban de que los sacerdotes vudú Bokor serían capaces de dar cuenta de forma fiable en esto. También había dudas de que la historia de Narciso y otros zombis fueran verdaderas. La completa falta de cualquier prueba de las supuestas plantaciones de zombies no ayudó a la existencia de zombies tampoco.
Los escépticos no se daban cuenta de que el problema de las cantidades exactas necesarias para las toxinas ya están representados en la tradición zombie. La víctima era generalmente bien conocida por el bokor antes de que comenzara el proceso, dándoles tiempo para preparar la dosis correcta de toxina en su polvo. Incluso con ese hecho, la creación de un zombi se decía que era lejos de ser una ciencia exacta y bokor fallaba casi tan a menudo como acertaba. El fracaso podría significar la muerte para la víctima y no tendria ningún efecto en absoluto para el bokor.
Davis, por su parte, se defendió a sí mismo de muchas de las acusaciones que le lanzaron. Explicó que si bien los polvos pudiesen haber mostrado sólo trazas de tetrodotoxina, estos podrían haber trabajado de alguna manera junto con los demás ingredientes innumerables para producir los efectos deseados. A saber, Davis se refirió a la inclusión de anfibios en los polvos, y señaló que el veneno de algunos sapos puede actuar como un analgésico muy potente. Además, Davis se quejó de que el proceso de poner el polvo en una solución para la prueba podría haber posiblemente anulado la potencia de algun ingrediente activo. También hay que recordar que existe la posibilidad muy real de que un chamán vudú podría no ser tan dispuestos a compartir secretos antiguos con un extraño, como Davis, y por lo tanto puede haber dado versiones de sus polvos faltandole varios ingredientes.
Pez Globo
Davis también explicó que la tetrodotoxina era sólo una parte del proceso y sólo estaba destinado a hacer que la víctima apareciea muerta, y no en hacer el zombi. Seria sólo más tarde después de surgir y ser sometido a drogas psicotrópicas que la víctima realmente se podría considerar un zombie. Davis describió esto diciendo que el proceso seria primero la víctima "muerta", para lo cual se utiliza la tetrodotoxina y, a continuación, haciéndolos "loco", a través del uso de drogas psicotrópicas como Datura stramonium.
En un segundo libro llamado Pasaje de la Oscuridad: La Etnobiología del zombi haitiano, Davis siguió manteniendo que la tetrodotoxina en polvo zombi posiblemente podría causar el estado similar a la muerte a partir del cual una víctima más tarde pudo ser reanimado. Para apoyar esta opinión, apunta a una investigación del Japón, donde el pez globo es un manjar popular, sobre los efectos de la tetrodotoxina del pez con los estados a la muerte como la Davis describe. Se informó de que en Japón hubo casos raros de personas que caen en coma semejante a la muerte después de consumir pez globo, sólo para recuperar la conciencia y completamente recuperarse después de ser declarado muerto. Davis también agregó que el proceso de zombificación era más profundo que el mero uso de polvos y venenos. Explicó que los polvos tóxicos eran sólo una parte de la ecuación, y que el proceso también se basaba en la creencia profundamente arraigada de la población haitiana que la magia negra y el vudú. Davis sostuvo que esta profundamente arraigada esta creencia lo que haría víctimas potenciales más sugestionables y vulnerables a los efectos de la zombificación.

Aunque el debate puede estragos en lo que respecta a la validez de la investigación de Davis, ha habido otros estudios más modernos realizados sobre presuntos zombis reales. La revista médica Inglésa “El Lancett”publicó un notable artículo el 11 de octubre, la edición 1997, volumen 350, el examen de tres casos clínicos de supuesta zombificación real en el sur de Haití desde los años 1996 a 1997.
En el artículo, el primer caso analizado es el de un sujeto conocido sólo como FI, que se decía que había muerto de una enfermedad febril a la edad de 30. Ella más tarde fue enterrada por su familia y procedió a reaparecer misteriosamente 3 años más tarde vagando cerca de la aldea. Su familia toda la reconoció, al igual que su marido y un sacerdote local, así que no había ninguna duda acerca de su identidad. Al ser encontrado, FI deliraba, muda, y más tarde llegar a ser incapaz de alimentarse a sí misma. Después se abrió la tumba y resultó estar vacía, la familia sospechó de inmediato que la mujer era un zombi y de hecho acusó a su marido de la realización de la zombificación por celos sobre un asunto que supuestamente ella había tenido. La familia de la mujer no sabía qué hacer con la mujer que arrastraba los pies, en estado semi-comatoso que una vez había sido su hija, por lo que fue internada en un hospital psiquiátrico.
FI fue examinada por los médicos del hospital que descubrieron que parecía más joven y más delgada de lo que ella era en una fotografía anterior. Además, el sujeto caminaba lenta y rígidamente, sin mover los brazos y con la cabeza constantemente bajada. El examen de su musculatura mostró que había perdido el tono muscular. Cuando se le preguntó, la mujer se negó a hablar y sólo murmurar incomprensiblemente. Ella no iba a cooperar con una evaluación psicológica y se resistio a todos los intentos de rehabilitación. Los médicos hicieron un examen completo del sistema nervioso central de la mujer, pero no encontraron nada fuera de lo ordinario y desde luego para explicar su comportamiento extraño. Al final, FI fue oficialmente diagnosticada con esquizofrenia catatónica.

El segundo caso gira a un hombre en torno a los 26 años de edad, sujeto conocido como WD, que era el hijo de un policía secreta bajo el régimen de Duvalier. WD enfermó con una enfermedad misteriosa e inexplicable a la edad de 18 años y murió 3 días después. Se alegó que 19 meses más tarde, WD se presentó en una pelea de gallos, en los que reconoció a su padre. Los aldeanos lo acusaron de ser un zombi y el padre acusó a su hermano de la zombificacion, sobre la cual el tío fue arrestado. WD se mantuvo en la casa de su padre y se dice que fue encadenado con el fin de evitar que vagara. Muchos años más tarde, después de escapar de la cárcel en 1991, el tío negarían tener nada que ver con la zombificación de WD.
Cuando WD fue examinado por los médicos, se observó que era muy flaco, constantemente con el ceño fruncido, y parecía más joven que su edad. Pasaba gran parte de su tiempo en una posición extraña, con sus extremidades inferiores a la izquierda y sus miembros superiores a la derecha. Habló sólo en raras ocasiones y sólo en fragmentos de oraciones de una sola palabra cuando lo hizo. Evitaba el contacto visual. Había cicatrices rodeando las muñecas del sujeto que podrían ser causadas por cadenas o cables. El esternón de WD fue lo mas extraño, tenia un agujero que rezumaba pus, y el padre dijo que este era el lugar donde se había administrado el veneno zombi.
El sistema nervioso del sujeto parecía normal en el examen, y no había evidencia de un retardo o catatonia, pero no había función cognitiva disminuida obvia.También se informó que tinia ataques violentos regulares mientras dormía y rabietas infantiles cuando le hacian alguna broma incluso ligeramente. El diagnóstico final fue de síndrome orgánico cerebral y epilepsia consistente con un período de anoxia. Más tarde se determinó a través de las huellas dactilares y el análisis de ADN que WD no era siquiera el verdadero hijo de la familia, y que todo el caso fue una confusión de identidad.

El tercer y último informe del caso del artículo se centra en el tema llamado MM, una mujer de 31 años de edad. A la edad de 18 años, la joven se había unido en oración por un vecino que se cree que se han convertido en un zombi. Poco después, MM se enfermó de diarrea y una fiebre y murió a los pocos días. Después de ser enterrada, la mujer reapareció 13 años más tarde en el mercado de su pueblo. La mujer aturdida y confusa pasó a describir cómo había sido zombificada y obligada a trabajar en un pueblo a 100 millas al norte, donde afirmó haber dado a luz al hijo de otro zombi. Ella fue finalmente liberada después de que su maestro bokor había muerto y había hecho poco a poco su camino de regreso a casa.
MM se consideró atípica para un zombi por el hecho de que ella conservó en gran medida la mayoría de sus capacidades cognitivas y la capacidad de respuesta, a pesar de que fue descrita por su familia como más cerrada y menos inteligente que antes del incidente. También exhibió ciertos problemas en situaciones sociales, como la tendencia a reír en momentos inadecuados y una capacidad de atención generalmente corta. Físicamente, la mujer no mostró anormalidades, excepto una cicatriz circular sin causa aparente en el esternón que recuerda a la que se encuentra en el tema de WD. En este punto, la mujer se le diagnosticó provisionalmente como que tenia dificultad de aprendizaje y síndrome de alcoholismo, posiblemente.
La historia se vuelve aún más extraño cuando MM fue llevada a la aldea que ella afirmó que había sido encarcelada. En el mercado de la aldea, fue reconocida por una mujer que alegó que MM era una mujer del lugar conocida por ser un poco retrasada que había desaparecido 9 meses antes. La familia de la chica también la reconoció e insistió en que ella era su hija perdida. Ahora ambas familias no sólo afirmaron que MM era su hija, pero cada uno acusaba a la otra de zombificación. Al final, los investigadores del caso consideran que es uno de identidad equivocada. Se supuso que la mujer había sido secuestrada y se escapó a otro pueblo donde fue identificada por error como la hija muerta de otra familia.
La conclusión del informe fue que la explicación más probable para la mayoría de los informes de zombies fue el de la esquizofrenia u otras enfermedades mentales, problemas de aprendizaje, o daño cerebral, que fueron mal identificados por los lugareños supersticiosos como los efectos de la zombificación. Se cree que los signos superficiales de la enfermedad mental no han sido quizá fácilmente reconocido por los lugareños incultos y supersticiosos como lo que eran, y así fueron interpretados a través de la lente del folclore, en este caso los zombies.
Curiosamente, el informe admite que la incidencia de bokors irrumpiendo en tumbas está muy extendida, ya sea con el propósito de intentar zombificar los cuerpos o por el robo de partes del cuerpo se utilizan como ingredientes macabros en una amplia gama de hechizos de magia negra. El informe también se detiene antes de descontar el uso de toxinas o drogas para crear zombies en algunos casos. No se descarta la posibilidad de bokors utilizando dosis regulares para revivir y esclavizar a las víctimas a través del estado de pasividad extrema, ni tampoco niega la posibilidad teórica de la utilización de neurotoxinas para crear zombies. El informe señala en su conclusión:
"No podemos excluir el uso de una toxina neuromusculares, administrada por vía tópica junto con un irritante local por un bokor, para inducir catalepsia seguido por la recuperación del individuo envenenado. Pruebas japonésas de envenenamiento por tetrodotoxina indica que una recuperación completa y rápida puede ocurrir espontáneamente. Esto, presumiblemente, puede ser coherente con la historia de la FI, que podría haber sufrido daño cerebral por anoxia en la tumba ".
Al final, el informe no pretende tener todas las respuestas, y recomienda una investigación más completa sobre el fenómeno zombi, no sólo en lo que respecta a las conexiones, posiblemente, farmacológicas, sino también las conexiones sociopolíticas únicas a Haití y su cultura.
¿Así existen los zombies?. El pueblo de Haití, sin duda así lo cree. Aquí se considera que son entidades muy reales. Las historias de zombies persisten en Haití hasta el día de hoy, con avistamientos bastante comunes en muchas zonas rurales. Los casos son tan frecuentes que se han producido estimaciones posiblemente exageradas de hasta mil nuevos casos de zombies al año, y la zombificación es aún un delito en el Código Penal de Haití (artículo 246).
Hay razones para creer que el trabajo y la investigación realizada en el pasado hayan chocado con un muro de hormigón, sin base científica para las historias de zombies, así que tal vez el tiempo lo dirá. Por ahora estas misteriosas criaturas acechan a lo largo de la periferia de los pueblos de Haití y de nuestra imaginación. Sean esclavos o cadáveres reanimados mediante la magia negra, el enigma de los zombis reales de Haití nos llama. Tal vez algún día podamos sacarlos a la luz y tener así las respuestas que buscamos.






martes, 8 de julio de 2014

Slenderman ¿Un personaje de ficción cobra vida?

El Slenderman. Esta figura alta, sin rostro, de estructura preocupantemente delgada dentro de su traje negro, acecha a los niños, y les secuestra para sus placeres demoníacos. El Slenderman es ficción, creado en 2009 para el sitio web de humor "Something Awful", pero a veces la ficción puede convertirse en realidad, al menos para aquellos que creen.
Dos niñas de doce años de edad, de Waukesha, Wisconsin, apuñalaron a su amiga de doce años de edad, diecinueve veces el 31 de mayo para ganarse el favor de Slenderman. Las niñas, Morgan E. Geyser y Anissa E. Weier, comenzaron a leer acerca de Slenderman y se obsesionaron. De acuerdo con el Milwaukee Journal Sentinel, Weier creía que Slenderman era el "líder de Creepypasta, y en la jerarquía de ese mundo, uno debe matar para demostrar dedicación". Weier y Geyser querían matar a su amiga para demostrar que eran "dignas" de esta entidad demoníaca. Ambas chicas eran conscientes como la mayoría de la gente sabía que esta criatura era una ficción, pero querían demostrar que estaban equivocados. Creepypasta es un sitio web dedicado al horror y lo paranormal.
De acuerdo con la investigación, Weier dijo a un investigador que comenzaron a planear matar a su amiga en diciembre. Géiser dijo a la policía que decidieron matar a su amiga para convertirse en "proxies" de Slenderman, que les permitiría vivir con él en su mansión en un bosque al norte de Wisconsin. Tenían mochilas listas, y planearon ir de excursión al bosque después del asesinato.
El sábado por la mañana en un parque, géiser con un cuchillo, comenzó a apuñalar a la víctima mientras Weier gritó, "rápido, sin volverse loco", según el Journal Sentinel. Luego simplemente se alejaron, dejando a la chica desangrándose en el parque. La víctima, que no fue identificada, se arrastró hasta una carretera y unos ciclistas llamaron a las autoridades. La niña fue llevada a un hospital y fue estabilizada.
Las "proxies" de Slenderman, que habían planeado huir de casa para unirse a este ser ficticio, están siendo acusadas como adultos, y se enfrentan a un primer grado de tentativa de homicidio.
El pastor Robin Swope, de la Iglesia de St Paul´s United Church of Christ Eire, Pennsylvania, es autor del libro "Slenderman: De la ficción a la realidad". El libro investiga encuentros reales de personas que dicen tener con Slenderman, y si estas manifestaciones pueden ser una antigua fuerza demoníaca que ha tomado la apariencia de la entidad ficticia. Aunque Swope nunca ha oído hablar de alguien que diga ser un “proxie” de Slenderman, dijo que no entendía por qué alguien elegiría matar a su amigo por cualquier razón. "Si fuera a causa de Slenderman o una entidad demoníaca, entonces ¿por qué no se fueron en busca de ayuda?" Dijo Swope. "Podría ser que estuvieran en una histeria como de un encuentro demoníaco real que no estaba pensando, pero creo que en realidad es un problema de salud mental o que utilizan a Slenderman como chivo expiatorio".
De acuerdo con un artículo de Associated Press, una de las chicas (no identificada) explicó que el Slenderman vigilaba sus sueños, y se comunicaba con ella.
Aunque la realidad de la Slenderman en el caso de Wisconsin es la palabra de dos niñas de doce años, hay casos documentados que aseguran haber traído la ficción al ámbito de la realidad. El más famoso de los cuales es el experimento de Philip.
Un médico canadiense, el Dr. A.R.G. Owen, llevó a cabo el experimento de Philip en 1972 para probar su hipótesis de que los fantasmas son simplemente creados por la mente de quien los ve. Owen formó un grupo de voluntarios que se reuniría periódicamente para pensar en un espíritu de ficción llamado Philip Aylesford.
A Philip se le dio una biografía completa para a ayudar al grupo a formarse una imagen del espíritu. Meses después, Philip comenzó a comunicarse con el grupo con golpes; una vez para el "sí", dos para "no." Muchos consideran que el experimento de Philip es un engaño.
Sin embargo, la pregunta sigue siendo, ¿puede la mente humana convertir la ficción en realidad?.

miércoles, 28 de mayo de 2014

El Crimen de los Novilleros

Las reses bravas cabecearon, inquietas, cuando el estruendo de una sucesión de catorce disparos quebró de un mismo golpe el gélido silencio de la madrugada y las almas de tres chavales. Eran dos hombres quienes empuñaban las escopetas y ambos dejaron en los cadáveres su particular firma de fuego para quien supiera o quisiera leerla: una rubrica perfilada por pequeños perdigones que atravesaron las ropas y los cuerpos en sentido claramente descendente; la otra, trazada con bolas de plomo de grueso calibre que abrieron las carnes en una trayectoria paralela al suelo. Dos armas. Dos tipos de munición. Dos trayectorias diferentes. Dos autores materiales para un triple asesinato.
Portada de "La Verdad" de 2-12-1990
Han pasado veinte años desde aquel 1 de diciembre de 1990 que abrió una de las páginas más trágicas de la historia negra en España: el denominado 'crimen de los tres novilleros' o 'crimen de Charco Lentisco'. Han pasado veinte años y sólo uno de aquellos dos hombres ha purgado sus culpas: José Manuel Yepes Palazón, por entonces un joven empleado de la finca, que fue condenado a 81 años de cárcel por los tres asesinatos. El otro sigue sin tener rostro. De llegar a ser identificado, cosa ya harto improbable, de bien poco serviría. Han pasado veinte años y el crimen ha prescrito.
Fue necesario llegar a juicio -«¡manda huevos!», habría sentenciado el jurista Federico Trillo- para que los tres experimentados magistrados que conformaban la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Murcia, Carlos Moreno Millán, Francisco Carrillo Vinadel y Abdón Díaz Suárez, supieran interpretar lo que el sumario 1/1990, abierto cuatro años antes por la titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Cieza, Pilar Rubio, ya dejaba traslucir desde la página 342, perteneciente al Tomo II, con la que se iniciaba el informe sobre las autopsias. Un documento de 47 páginas, emitido por los forenses apenas 24 días después de perpetrados los asesinatos, en el que ya se reseñaba con todo detalle que los proyectiles eran de dos tipos bien distintos -perdigones y postas- y que los orificios en los cuerpos se agrupaban en dos tipos de trayectorias bien diferenciadas. Datos más que suficientes, en apariencia, para haber sospechado en ese mismo instante de la presencia de dos escopetas y, con ello, también de dos tiradores.
Los cuerpos de los tres jóvenes
No fue, así pues, hasta el 7 de enero de 1994, día en que la Sala leyó su sentencia, cuando estos tres jueces ordenaron que se iniciaran gestiones dirigidas a identificar al segundo autor material del crimen. A la persona que, junto a José Manuel Yepes, acribilló a sangre fría, en una helada noche de luna llena, a los novilleros albaceteños Juan Lorenzo Franco, 'El Loren'; Andres Panduro y Juan Carlos Rumbo. Pero era demasiado tarde. A esas alturas, la investigación, como los cuerpos, estaba putrefacta. Hedía cada uno de sus tomos por la sucesión de versiones diferentes, sesgadas, contradictorias, incompatibles..., aportadas a lo largo de muchos meses por sospechosos y testigos.
Una madeja que no estaba demasiado liada en su origen, pero que se había ido enmarañando con cada nueva diligencia, con cada toma de declaraciones, con cada pericial de oficio o de parte..., y que cuatro años más tarde el nuevo juez de Instrucción 1 de Cieza, Antonio Videras, ya no fue capaz de desenredar.
Ahora, al cabo de los cuatro lustros transcurridos desde el crimen, ya sólo queda lugar para el lamento, muy especialmente de los familiares de los tres fallecidos, que con cada novedad sobre el asunto ven reabrirse las llagas con que el dolor ha lacerado tantas veces sus corazones: la puesta en libertad de un implicado, la salida de prisión del principal condenado, la sentencia que les impedirá cobrar cualquier tipo de indemnización... La noticia con la que ahora se han dado de bruces no es más agradable que las anteriores. Es la que se deriva, simple y llanamente, del artículo 131 del Código Penal: «Los delitos prescriben a los 20 años, cuando la pena máxima señalada al delito sea prisión de 15 o más años».
Entierro de los novilleros
Algo que, traducido a este caso, significa que el segundo asesino, por mucho que hoy mismo pudiera ser identificado, no podrá ser procesado, juzgado, condenado ni encarcelado. Que jamás purgará sus terribles culpas. Que es un hombre libre. A salvo. Impune. Sin otra amenaza ni carga sobre su persona que las derivadas de su conciencia, si algo en ella funciona todavía.
¿Qué ocurrió aquella noche?
Acorralados y masacrados
El Loren, Panduro y Rumbo eran tres novilleros de la Escuela Taurina de Albacete que el 1 de diciembre de 1990 decidieron ir a 'hacer la luna' a la finca ganadera de Charco Lentisco, en Cieza. La elección estaba lejos de ser casual. El Loren y sus padres habían mantenido durante años una relación de estrecha amistad con el dueño de la propiedad, un industrial de Molina de Segura, Manuel Costa Abellán, que había hecho rápida fortuna con el papel de impresoras y que desviaba parte de los dineros a satisfacer su afición a los toros. De esta forma, soñaba con tener una ganadería de reses bravas de cierto renombre y además había apoderado a El Loren, a quien sufragaba las novilladas y para quien había encargado incluso un caro traje de luces en Madrid.
Finca "Charco Lentisco"
Todo fue bien hasta que la relación, por razones nunca del todo aclaradas, se rompió y avinagró, dejando paso a la desconfianza, los recelos y las ansias de venganza. Todo apunta a que, de alguna forma, a partir de ese distanciamiento, el torero en ciernes que era Juan Lorenzo Franco había convertido la finca de su antiguo apoderado en escenario preferente de algunas correrías nocturnas, en las que se soltaba el ganado por los campos, se mezclaban reses bravas con mansas y se lidiaban novillos a la luz de la luna llena.
Huelga decir que aquellos hechos no eran bien acogidos por el empresario ni por su gente de confianza, un ricoteño afincado en Cieza, de nombre José Yepes Saorín, y dos de sus hijos, José Manuel, de 19 años, y Pedro Antonio, de15, a quienes tenía empleados en la ganadería.
La noche de autos cenaron todos ellos en casa de José Yepes y, entre la una y las tres de la madrugada, conscientes de que había luna llena y que era momento propicio para una nueva invasión de la finca, Manuel Costa, José Manuel y Pedro Antonio se dirigieron en coche hacia Charco Lentisco, acompañados además por la esposa y el hijo menor del primero.
Apenas habían metido el Toyota Celica por el camino de acceso cuando observaron las reses removidas y tres figuras humanas corriendo entre ellas. Descendieron de un salto los hermanos Yepes, cogieron una escopeta Franchi que habían guardado en el maletero, e iniciaron campo a través la persecución de los intrusos. Ya en los primeros momentos alguno de ellos resultó herido por los disparos, como Andrés Panduro, quien recibió el impacto de decenas de perdigones en sus gluteos.
reconstruccion del asesinato
Aterrados, lacerados por los plomos, los maletillas fueron acorralados en un cruce de caminos, distante unos 300 metros de la finca. Sobre un talud de tierra, en el borde de un huerto de almendros, se situó José Manuel Yepes, lo que le confería un dominio total sobre un escenario nítida y fantasmagóricamente iluminado por la luna llena. Abajo, en pie sobre el camino mismo, el 'asesino sin rostro', un hombre bien conocido sin duda de Costa y de sus empleados, había cortado a su vez la carrera de los tres novilleros llegando desde un sentido opuesto.
«Allí todo eran gritos: ¡mátalos!, ¡no los mates!, ¡dispara!... Se volvieron todos locos y a mí se me fueron los nervios», confesó más tarde ante la juez José Manuel Yepes, describiendo con toda crudeza esos instantes previos a los disparos en los que pareció suspenderse el tiempo sobre las escarchadas ramas de los almendros.
Doce disparos hizo el chico, que impactaron en las cabezas, en los hombros, en las bocas, en los brazos... de los jóvenes albaceteños. Al menos dos más realizó el otro asesino: dos cartuchazos de postas, realizados en apariencia por una escopeta clásica de dos cañones, de las que no expulsan automáticamente las vainas vacías. Sacó los cartuchos ya disparados y se los debió de guardar en un bolsillo, pues, al contrario de lo que ocurrió con los percutidos por José Manuel Yepes, que empuñaba una Franchi semiautomática, no fueron hallados en la zona.
A su vez, Manuel Costa, que había llegado al lugar al volante de su Toyota, «nada hizo por impedir los asesinatos», según se recogió en la sentencia, pese a las súplicas de El Loren, que gritaba su nombre y clamaba clemencia.
Juicio y pruebas
¿Errores en la investigación?
Todo falló desde el principio
La investigación de los hechos quedó viciada desde un primer momento por varias circunstancias. La primera de ellas, el hecho de que los asesinos, después de cometido el crimen y haber barajado y desechado varias opciones para hacer desaparecer los cuerpos, como quemarlos y enterrarlos en cal viva, corrieran a Murcia a buscar a un abogado, Manuel Martínez Garrido, quien había trabajado en alguna ocasión para las empresas de Costa.
En el tiempo transcurrido hasta que convenció a Costa para entregarse a la Guardia Civil, lo que ocurrió hacia las seis de la madrugada, bien pudo darle algún consejo para 'minimizar' las consecuencias del espantoso suceso. Nada hay en el sumario que así lo indique, pero nadie habría entendido otra manera de actuar en un abogado. Ni siquiera habría sido honesto haber actuado de otra forma.
Lo cierto es que entre Yepes y Costa pudo improvisarse un plan que, en resumen, y según se puede extraer de las numerosas declaraciones obrantes en el sumario, habría consistido en que el menor de los Yepes, Pedro Antonio, de 15 años, se inculparía de las tres muertes -era la opción más ventajosa para todos, ya que al ser menor de edad no podría ser encarcelado-, ninguna mención se haría de la persona que empuñaba la segunda escopeta, y Costa, que sería el encargado de sufragar todos los gastos de las defensas, sería exculpado del triple crimen -así ocurrió en las primeras declaraciones-, señalando que había llegado con su coche cuando todo había ya ocurrido.
Otra circunstancia que sin duda tuvo su influencia en el devenir de la investigación fue el hecho de que la juez Pilar Rubio, sin demasiada experiencia todavía a sus espaldas y, como es comprensible, sin experiencia alguna en un asunto de tamaña envergadura, asumierá por sí misma todo el peso de la investigación, dirigiendo incluso las primeras tomas de declaración a los sospechosos.
En contra de lo habitual en estos casos, relegó a los especialistas de la Policía Judicial de la Guardia Civil, que no tuvieron la oportunidad de interrogar a los implicados y que, en líneas generales, se sintieron agraviados, ninguneados y de ahí en adelante poco animados a dejarse la piel en el asunto.
2º por la izquierda Jose Manuel Yepes, 1º por la derecha Manuel Costa Abellán
El resultado de la instrucción del sumario no fue del todo infeliz, a pesar de todo, pues se logró desmontar parcialmente la trama -se estableció que la mayor parte de los disparos los había realizado el mayor de los hermanos Yepes, José Manuel-, y se probó judicialmente la «colaboración necesaria» del ganadero en los asesinatos. Lo peor de todo es que nunca se llegó a trabajar seriamente con la hipótesis de que hubiera existido un segundo tirador. Y eso, como se ha reseñado, pese a que ya desde las primeras diligencias se atisbaban datos que apuntaban claramente en esa línea.
El padre de los Yepes
Sospechas no confirmadas
Cuando la Audiencia Provincial estableció que los asesinos materiales habían sido dos, y ordenó la reapertura del sumario en Cieza para tratar de identificar al 'hombre sin rostro', muchas miradas se centraron en José Yepes, padre de los dos empleados de Costa. No en vano reunía todas la bazas para convertirse en sospechoso: era alguien muy cercano al resto de los implicados, sus hijos jamás lo habrían denunciado, todos los participantes en el crimen habían cenado en su casa la noche de autos y, aunque sus vástagos siempre aseguraron que él se había quedado durmiendo, se cayó entonces en la cuenta de que su esposa, Josefa, había asegurado, en su primera declaración ante la Guardia Civil, que José Yepes se había marchado en su propio coche hacia la finca, siguiendo al resto.
En posteriores interrogatorios la mujer rectificó tan comprometedora manifestación, y dijo haber sido malinterpretada.
Más datos que apuntaban hacia José Yepes eran que un camino que partía desde su casa acababa en la encrucijada de caminos en la que fueron ejecutados los tres novilleros, lo que abría la hipótesis de que podía haberlos rodeado llegando por esa vía. Y aunque aseguraba no tener escopeta -la segunda arma nunca apareció-, la Guardia Civil encontró en su domicilio una canana con cartuchos.
José Yepes, padre de los acusados
Las sospechas y los indicios, en cualquier caso, nunca hallaron el respaldo de una prueba sólida y el asunto acabó durmiendo el sueño de los justos. Ni siquiera la promesa de beneficios penitenciarios que recibió Manuel Costa, a cambio de que desvelara el nombre del otro asesino, tuvo efecto alguno. El ganadero siempre mantuvo sus labios cosidos por lo que, en opinión de algunos allegados, era la conciencia absoluta de que la delación le costaría la vida.
Temió ser asesinado si hablaba, pero callar no se convirtió para él en una garantía de longevidad. En abril del 2008, apenas unos meses después de haber recuperado la libertad, un infarto se lo llevó a la tumba. Y en el mismo ataud quedó enterrado su bien guardado secreto.
Si ya poco tenía que temer el 'asesino sin nombre' a partir de ese momento, cualquier inquietud se habrá disipado con el cumplimiento, el pasado día 1, del veinte aniversario del triple asesinato. El delito ha prescrito. Un despiadado criminal jamás recibirá el castigo que merecía.

FUENTES:
Articulo de 19.12.10 -RICARDO FERNÁNDEZ - La Verdad de Murcia-
http://murciataurina.blogspot.com.es/